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Estaba el partido encorsetado tanto en el juego como en el marcador (50-56), a la espera de que alg煤n jugador grande, de los que no tiemblan, de los que resuelven, de los que ganan, dictara su ley. Y apareci贸 uno de esos tipos grandes, que no tiembla, que resuelve, que ganan. Y dict贸 su ley. La ley de Djordjevic. Estaba el partido encorsetado cuando el yugoslavo decidi贸 que ya estaba bien. Clav贸 un triple, clav贸 otro, asisti贸 a Iturbe, penetr贸 hasta la canasta y asunto concluido (52-67) porque as铆 le dio la santa gana a Aleksander Djordjevic.Fue aqu茅l el momento, al principio del 煤ltimo cuarto, en el que todos los interrogantes saltaron por los aires. El Madrid conquist贸 una victoria de rango y zarande贸 a un rival, Estudiantes, que vive tiempos tormentosos y que no est谩, a d铆a de hoy, para proezas. El conjunto de Scariolo comienza a ajustarse y su verdadero potencial, que m谩s que conocerse se presume, le sirvi贸 para salir airoso de un choque desigual, lleno de altibajos pero que a la postre coron贸 al 煤nico contendiente que se sinti贸 ganador.
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