INICIO -

La palabra clave es el rebote, fin de unas ilusiones y comienzo de otras. En su dominio radican explicaciones de muchas victorias y otros tantos fracasos. Los tableros y sus alrededores constituyen la zona neur谩lgica de toda la log铆stica baloncestista, el coraz贸n donde cualquier problema serio pone en riesgo la salud del paciente. La construcci贸n de un buen equipo debe tener como necesarios cimientos una solidez reboteadora que d茅 confianza al conjunto.En la captura de un rebote intervienen diversos factores que no siempre tienen que ver con cent铆metros de altura o potencia de salto. Tambien es cuesti贸n de intuici贸n y por supuesto, deseo. En estos 煤ltimos aspectos fue donde el Madrid cav贸 su tumba, pues resulta dif铆cil explicar de otra manera una superioridad estudiantil que en determinados momentos fue tan apabullante que provocaba sonrojo en las huestes madridistas. Deseo fue el que puso Jim茅nez, un jugador complet铆simo al que s贸lo le falta un poco mas de desparpajo ofensivo para convertirse en una figura. Deseo, en ocasiones excesivo, el que mostr贸 Whisby, pesadilla blanca al que s贸lo su precipitaci贸n en algunas acciones le priv贸 de convertirse en el hombre del partido. Deseo, en fin, el que mostr贸 todo el Estudiantes que de esta forma pudo superar una estad铆stica letal: en los 煤ltimos dos minutos y medio fall贸 ocho tiros libres consecutivos con el marcador igualado. Si no perdi贸 el partido fue porque a cada error en la l铆nea respond铆a con una fiereza en el rebote ofensivo que le volv铆a a otorgar la pelota. Al final fueron 23 rechaces capturados en la canasta del Madrid, 23 mazazos en la l铆nea de flotaci贸n madridista.
Ir al contenido externo
Envía esta noticia y tus comentarios a tu Twitter
Tú comentario ha sido registrado, lo validaremos para evitar spam y será visible en unos momentos. Gracias!